Obtención de Licencia VASP: selección jurisdiccional entre MiCA (UE), EAU (VARA) y hubs offshore.
- ARX

- 28 ago
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Obtener una licencia VASP ya no es solamente una decisión de jurisdicción.
Durante los primeros años de expansión de la industria de activos virtuales, crear una empresa y obtener algún tipo de registro relacionado con criptomonedas podía parecer suficiente para comenzar a operar internacionalmente. El mercado ha cambiado radicalmente. En 2026, la pregunta de cómo obtener una licencia VASP ya no puede responderse simplemente con una lista de países donde existe un régimen favorable para empresas de activos digitales. La regulación se ha convertido en una parte central del modelo de negocio y, en consecuencia, la jurisdicción elegida debe responder al mercado objetivo, a los servicios que realmente se prestarán, al perfil de los clientes y a la infraestructura que la compañía necesita para operar de manera sostenible.
La entrada en plena aplicación de MiCA en la Unión Europea ha marcado uno de los cambios más relevantes. La Autoridad Europea de Valores y Mercados confirmó en abril de 2026 que el periodo transitorio para los proveedores de servicios de criptoactivos finalizaba el 1 de julio de 2026 y que, a partir de esa fecha, las entidades que presten servicios de criptoactivos a clientes de la Unión Europea sin la autorización correspondiente deben cesar esas actividades.
Al mismo tiempo, Dubai continúa consolidando su propio modelo regulatorio a través de la Virtual Assets Regulatory Authority (VARA), mientras determinados centros financieros internacionales han evolucionado desde simples registros hacia sistemas que diferencian entre actividades, exigen controles de cumplimiento y, para determinados servicios, requieren una licencia específica. Cayman, por ejemplo, puso en vigor desde abril de 2025 un régimen de licencia para servicios de custodia de activos virtuales y plataformas de trading.
El resultado es un mercado donde la licencia ya no debe buscarse antes de definir la operación.
Primero debe entenderse qué quiere hacer el negocio. Después puede determinarse qué marco regulatorio tiene sentido.
MiCA: cuando el mercado objetivo es la Unión Europea.
MiCA representa un cambio estructural porque introduce un marco armonizado para determinados servicios de criptoactivos dentro de la Unión Europea. Bajo el Reglamento, una entidad que quiera prestar servicios de criptoactivos dentro de la Unión debe estar autorizada como CASP o encontrarse dentro de alguna de las categorías institucionales contempladas por la regulación. Además, el proveedor autorizado debe tener domicilio social en un Estado miembro, desarrollar allí al menos parte de sus servicios, mantener su dirección efectiva en la Unión y contar con al menos un director residente en la Unión.
Esto significa que crear una empresa en Europa no equivale a obtener una licencia MiCA. La autorización depende de la actividad, de la organización del proveedor, de sus recursos, de sus controles y de su capacidad para cumplir las condiciones regulatorias correspondientes.
La culminación del periodo transitorio en 2026 ha elevado todavía más la importancia de esta distinción. Las entidades que operaban bajo regímenes nacionales anteriores podían beneficiarse temporalmente de determinadas disposiciones de transición, pero ese periodo no podía extenderse más allá del 1 de julio de 2026. ESMA ha sido clara al señalar que una entidad que no haya obtenido autorización cuando termina el periodo aplicable debe cesar la prestación de servicios hasta conseguir la autorización correspondiente.
Para un proyecto que tiene como mercado principal a clientes europeos, esto convierte a MiCA en algo más que una alternativa regulatoria: puede convertirse en la base sobre la cual debe diseñarse el acceso al mercado europeo.
La ventaja de MiCA también es su exigencia.
La existencia de un marco europeo armonizado puede facilitar la expansión dentro de la Unión una vez obtenida la autorización correspondiente, pero también significa que la compañía debe estar preparada para operar bajo un estándar regulatorio considerablemente más desarrollado.
La autorización no debería contemplarse como un documento aislado. Forma parte de una organización que debe poder demostrar cómo funciona, quién la administra, qué servicios presta, cómo gestiona los activos de clientes cuando corresponda, cómo controla los riesgos y cómo cumple sus obligaciones.
Esto tiene una consecuencia estratégica importante: MiCA puede ser una excelente opción para una empresa que realmente necesita acceso al mercado europeo, pero puede ser una estructura desproporcionada para un proyecto cuyo negocio principal se encuentra fuera de Europa.
Elegir Europa solamente porque MiCA tiene reconocimiento internacional puede significar asumir una infraestructura regulatoria que no necesariamente corresponde con las necesidades reales del negocio.
La regulación debe seguir al mercado.
VARA Dubai: regulación por actividad y posicionamiento internacional.
Dubai ofrece un planteamiento diferente. VARA regula la prestación, uso y comercialización de activos virtuales dentro del emirato, con excepción de la jurisdicción del DIFC. Las empresas que quieran realizar actividades de activos virtuales en o desde Dubai deben obtener la autorización correspondiente antes de comenzar a operar.
Uno de los elementos más interesantes del modelo VARA es que no existe una única licencia que cubra indistintamente cualquier actividad relacionada con activos virtuales. El regulador contempla ocho categorías principales: advisory, broker-dealer, custody, exchange, lending and borrowing, management and investment, transfer and settlement y determinadas actividades de emisión. Una compañía puede solicitar varias actividades, pero debe cumplir los requisitos aplicables a cada una.
Esto es particularmente importante para un proyecto que busca crear una empresa VASP en Dubai.
No es suficiente decir “quiero una licencia cripto”. Hay que determinar si el modelo consiste en intercambio, custodia, intermediación, asesoramiento, gestión de inversiones, transferencias u otra actividad dentro del perímetro regulatorio.
Además, VARA mantiene un registro público de entidades autorizadas y distingue entre licencias completas e In-Principle Approvals. La propia autoridad aclara que una entidad que únicamente cuenta con IPA no puede comenzar a prestar servicios de activos virtuales hasta obtener la licencia completa.
La existencia de un registro público y de acciones de enforcement contra operadores no autorizados muestra que el régimen no funciona como una simple formalidad administrativa. VARA ha señalado expresamente que únicamente las entidades licenciadas están autorizadas para operar y ofrecer servicios de activos virtuales dentro de Dubai.
Dubai no es simplemente una alternativa “offshore”.
Esta diferencia es importante porque Dubai suele aparecer dentro de comparaciones genéricas entre jurisdicciones cripto. Sin embargo, VARA y un hub offshore no deberían colocarse automáticamente en la misma categoría.
Dubai está construyendo un centro regulado para activos virtuales con una autoridad específica, requisitos operativos y supervisión continua. El atractivo puede estar precisamente en combinar regulación, infraestructura empresarial, acceso internacional y una ubicación estratégica para determinados modelos de negocio.
Para un proyecto que busca desarrollar una plataforma de activos digitales, servicios de inversión, intermediación o infraestructura relacionada con blockchain, Dubai puede tener sentido cuando existe una razón empresarial real para establecer allí la operación.
La pregunta no debería ser si Dubai es “más fácil” que Europa.
Debe ser si Dubai representa mejor el mercado, la operación y la proyección que necesita el proyecto.
¿Qué ocurre con los hubs offshore?
Los centros financieros internacionales tampoco pueden analizarse ya bajo la antigua idea de “jurisdicciones sin regulación”. Muchos han desarrollado marcos específicos para activos virtuales y continúan incrementando sus exigencias de cumplimiento.
Las Islas Vírgenes Británicas, por ejemplo, cuentan con un marco VASP desde 2023 y la FSC mantiene un registro de proveedores regulados que incluye actividades como intercambio de activos virtuales, intercambio entre activos virtuales y fiat, custodia y transferencia.
En 2026, además, la propia BVI FSC ha señalado que los VASP forman parte de los sectores de mayor riesgo que serán objeto de especial atención dentro de su programa de inspecciones de cumplimiento.
Cayman presenta una evolución similar. Desde el 1 de abril de 2025, las entidades que prestan servicios de custodia de activos virtuales o gestionan plataformas de trading deben obtener una licencia, mientras que otras actividades permanecen dentro de diferentes categorías de registro. CIMA también exige documentación específica y controles AML/CFT dentro del proceso.
Por tanto, hablar de “hubs offshore” no debería significar hablar de lugares donde la regulación es inexistente. En 2026, una descripción más precisa sería la de jurisdicciones internacionales con diferentes niveles y modelos de regulación para activos virtuales.
Y esa diferencia puede ser determinante.
La actividad determina la licencia.
Uno de los errores más frecuentes en la planificación de un proyecto VASP es comenzar por la jurisdicción y después intentar adaptar el modelo de negocio a la licencia disponible.
El orden debería ser exactamente el contrario.
Una plataforma de intercambio necesita analizar cuestiones distintas a una empresa que únicamente ofrece servicios de asesoramiento. Una compañía que custodia activos de clientes enfrenta riesgos diferentes a una entidad que realiza gestión de inversiones. Un proveedor de transferencia y settlement no necesariamente requiere la misma infraestructura que un exchange.
Por eso, antes de seleccionar jurisdicción, es necesario mapear las actividades reales del proyecto.
¿Qué servicios se ofrecerán?
¿Quién será el cliente?
¿Se manejarán activos de terceros?
¿Existirá custodia?
¿Se ejecutarán operaciones?
¿Habrá conversión entre fiat y activos virtuales?
¿Se ofrecerá gestión o asesoramiento?
¿El proyecto emitirá activos?
¿En qué mercados se comercializarán los servicios?
Las respuestas determinan el perímetro regulatorio.
Y ese perímetro determina qué jurisdicciones pueden realmente funcionar.
La geografía de los clientes importa más que la ubicación de la empresa.
Un proyecto puede estar incorporado en Dubai y tener clientes europeos. Puede tener una entidad en BVI y desarrollar una plataforma dirigida a determinados mercados internacionales. Puede tener una sociedad europea y prestar servicios a clientes de múltiples regiones.
Pero la incorporación de la empresa no elimina automáticamente las obligaciones regulatorias de los mercados donde se ofrecen los servicios.
Esta es probablemente una de las ideas más importantes para cualquier emprendedor que esté buscando una licencia VASP en 2026.
No basta con preguntar:
“¿Dónde puedo obtener una licencia?”
Hay que preguntar:
“¿Dónde puedo prestar legalmente este servicio al mercado que quiero atender?”
La diferencia parece pequeña, pero cambia completamente la estrategia.
Una jurisdicción puede ofrecer una licencia técnicamente válida y, aun así, no resolver el acceso regulatorio al mercado que realmente genera los ingresos del negocio.
La banca y la infraestructura forman parte de la licencia real.
Existe además un componente que suele quedar fuera de las comparaciones regulatorias: la infraestructura financiera.
Una empresa VASP necesita operar con bancos, proveedores de pagos, custodios, exchanges, proveedores tecnológicos, servicios de compliance y otras contrapartes. La calidad de estos vínculos puede ser tan importante como la licencia misma.
Una jurisdicción puede permitir constituir una entidad con relativa facilidad, pero si el modelo no es compatible con los proveedores bancarios o de pagos que necesita la operación, la ventaja inicial puede desaparecer rápidamente.
Por eso, licencia, banca y operación deben diseñarse como un solo sistema.
La entidad regulada debe poder explicar de manera coherente su modelo de negocio, origen de fondos, clientes, flujo de activos, controles AML/KYC, proveedores y estructura de gobierno.
En un sector donde los reguladores están aumentando la supervisión, esa coherencia deja de ser un detalle y se convierte en una condición de supervivencia.
¿MiCA, VARA u offshore?
No existe una respuesta universal.
MiCA puede ser especialmente relevante cuando el objetivo estratégico es acceder al mercado europeo y construir una operación regulada dentro de la Unión. Su ventaja está en el marco armonizado y en la posibilidad de construir una presencia europea bajo una regulación reconocible, pero exige una organización preparada para cumplir estándares elevados.
VARA Dubai puede resultar interesante para proyectos que buscan operar desde Dubai y construir una presencia internacional en un entorno específicamente diseñado para activos virtuales, con una regulación basada en actividades y una autoridad especializada.
Los hubs offshore regulados pueden ofrecer alternativas diferentes para determinados modelos internacionales, pero deben analizarse individualmente. BVI y Cayman demuestran que el concepto de “offshore” ya no significa ausencia de supervisión y que determinados servicios están sujetos a registros, licencias, AML/CFT y controles continuos.
La mejor jurisdicción será aquella que consiga equilibrar mercado, actividad, regulación, banca, costos operativos, gobierno corporativo y expansión futura.
No necesariamente la que anuncie la licencia más barata.
La licencia es el resultado de una estrategia.
El mercado VASP de 2026 está entrando en una etapa diferente. La competencia ya no se desarrolla únicamente entre proyectos tecnológicos; también existe una competencia entre modelos regulatorios, centros financieros y jurisdicciones capaces de ofrecer un entorno sostenible para negocios de activos virtuales.
Esto significa que la selección jurisdiccional debe hacerse antes de comprometer capital, contratar infraestructura o iniciar un proceso de incorporación.
Una licencia obtenida en el lugar equivocado puede convertirse en una limitación. Una licencia correctamente integrada dentro de la estrategia puede convertirse en una plataforma de expansión.
La diferencia está en el diseño.
Obtener una licencia VASP no comienza con una solicitud. Comienza con la definición exacta del negocio, sus actividades, sus clientes y los mercados a los que pretende acceder.
En ARX analizamos el modelo operativo, el perímetro regulatorio, el mercado objetivo y las necesidades corporativas para determinar si MiCA, VARA u otra jurisdicción regulada resulta coherente con el proyecto y cómo debe diseñarse la estrategia antes de iniciar el proceso de autorización.
Porque una licencia no es el negocio. Es el marco que permite que el negocio opere.
ARX | Consultoría Patrimonial Privada.
"La regulación correcta no limita una visión. Le da un marco para crecer."


